
Q mas oportuno, mi amigo que recordarte en esta fecha de tu partida. Aun me emociono escuchando esa voz.Voy a hacer referencia a una nota publicada en territoriodigital.com.-
Luca Prodan, más heroe que nunca a veinte años de su joven muerteEl dueño de la pensión del barrio de San Telmo golpeó la puerta y le preguntó cómo se sentía. "Bien", respondió. Pero al rato volvió y ya no contestó más. Luca Prodán, el prócer más extravagante del rock argentino, murió hace 20 años a los demasiado jóvenes 34, víctima de una irreversible cirrosis crónica, al lado de su peor compañera, la botella de ginebra que, desde hacía muchos años, vaciaba con letal frecuencia. El emblemático aniversario coincide con dos galardones nunca tan oportunos y justos para el líder del grupo Sumo que hizo conocer y luego popularizar el reggae en la Argentina, para fusionarlo con otros géneros a puro talento, imaginación e inagotable creatividad. La Legislatura porteña declaró sitio histórico a su última morada en Alsina al 400, esquina Defensa y el impactante documental "Luca" acaba de ser elegido como el mejor, en un prestigioso encuentro internacional celebrado en Santiago de Chile, donde además recibió el "Premio del Público". Desde su definitivo adiós, la figura de Luca Prodán se multiplicó en diferentes formas, como la del grafiti callejero y de los baños de los bares underground donde solía tocar en su primera época en el país, los innumerables tatuajes que adornan las pieles de mujeres y hombres, su rostro en incalculable cantidad de afiches y fotos y, claro está, en el espejo de su propia música que dos décadas después se sigue pasando por todas las radios. Luca nació en Roma en 1953, estudió en un acomodado colegio escocés por orden de su padre autoritario, del cual siempre renegó y tuvo una madre que tampoco pudo darle el cariño necesario, debido a su débil y sumiso carácter. Ese entorno familiar, agravado por el suicidio de su hermana, hizo de Luca un joven rebelde, contestatario, por momentos agresivo, aunque de una inteligencia privilegiada. Afectado gravemente por su adicción a la heroína, que una vez en Londres lo dejó varios días en coma y que, para asombro de los médicos, despertó como si nada, Luca decidió viajar a la Argentina, tentado por una foto que le envió Timmy Mc Kern, un británico, ex compañero de colegio, del que se fugó de modo intempestivo, donde aparecía junto a su esposa e hijas en un plácido paisaje de las sierras de Córdoba. Fascinado, Luca armó maletas y se instaló allí mismo en 1981, y al poco tiempo se unió a Germán Daffunchio, Alejandro Sokol, Diego Arnedo, Roberto Petinatto, Ricardo Mollo y Alejandro Troglio para formar Sumo que, en su primer recital en un bar de la localidad bonaerense de El Palomar llamado Caroline, tuvo como baterista a Stephanie Nuttal (luego reemplazada por Sokol), una oriunda de Manchester que ya había tocado con él en Inglaterra y que la guerra de Malvinas la devolvió de inmediato a su tierra. El último recital, Luca lo dio dos días antes de su deceso en la cancha de Atlanta, en el barrio porteño de Villa Crespo, ante escasos 500 espectadores. Entre medio, pasó de todo en su vida. Se peleó casi en un reto a duelo con los rockeros argentinos afirmando que el único existente "es el cantado en inglés y basta"; denostó en los términos más virulentos a Gustavo Ceratti, Miguel Mateos, Miguel Abuelo "y toda esa manga de maricones del rock nacional"; compuso cinco discos memorables, "Divididos por la felicidad" (1985), "Llegando los monos" (86), "After Chabón" (87) y "Fiebre" (89); se burló del establishment a cara descubierta y fue autor de canciones esenciales, memorables e inevitables como "La rubia tarada", "Mejor no hablar... de ciertas cosas", "Viejos vinagres", "Mañana en el Abasto", "La quiero ya", "Heroína", "Fuck you" y "Teléfonos". Luca, así de pendenciero, fue un gran compañero que, a pesar de su inobjetable superioridad interpretativa y creativa respecto del resto de la banda -algo así como Maradona y otros seis- fue el que mayor espíritu grupal tuvo, lo cual demostró en cada una de sus intervenciones, como cuando después de cada show se sentaba en el piso y hacía seis paquetitos de plata para repartir, todos iguales. "El afecto es lo más importante que hay", dijo poco antes de morir. De eso no debiera preocuparse Luca. Su tumba en Avellaneda está calentita y las musas que siguen emergiendo son constante fuente de inspiración de sus muchos visitantes.ASI TERMINA ESTE HUMILDE HOMENAJE... DE PARTE DE FER´S:
"But there is one thing,
one thing I can't forget,
cause it's in my head,
think about it when I'm in bed,
you know what it is? it's:"
Noche de Paz... Noche de Amor...